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Carmona está situada a 30 kilómetros de Sevilla sobre una colina a 240 metros de altitud sobre el nivel del mar. Tiene una extensión de 924 kilómetros cuadrados. En la actualidad cuenta con 26.926 habitantes y ya desde la antigüedad fue una de las principales poblaciones de Andalucía, pues su posición estratégica le permitía controlar las principales vías de comunicación con el Valle del Guadalquivir.

Durante la Edad de Bronce sus tierras estuvieron pobladas por hombres que vivían en cabañas circulares y trabajaban la piedra. Desde entonces, son muchas las civilizaciones y pueblos que han habitado en Carmona. Es el caso de los tartesos, de los que aún se conservan ejemplares de vasos del Saltillo con decoración oriental. Posteriormente, fue conquistada por los romanos, quienes la bautizaron como Carmo, y dejaron en la ciudad importantes reliquias como las murallas, las termas y la necrópolis. Por su parte, en la época musulmana Carmona (Qarmuna) fue el reino de taifas, durante el cual se construyeron alcázares y mezquitas. Tras la reconquista cristiana, la ciudad sufrió nuevas remodelaciones; se transformaron los dos alcázares y se construyó el de Arriba sobre las ruinas de un palacio musulmán.

Íntimamente ligado a la historia de Carmona figura su patrimonio artístico. Antes de entrar en la ciudad, el visitante encuentra el anfiteatro y la necrópolis romana, donde llaman la atención por su espectacularidad la Tumba de Servilia y la del elefante. Además, el cementerio cuenta con un completo museo que alberga piezas de cristal y barro; joyas; estatuas y reproducciones de algunas de las pinturas que decoraban las tumbas.
Por otro lado, en Carmona destaca la suma de obras defensivas que conforman el Alcázar de la Puerta de Sevilla. Tartesos, romanos, mulsumanes y cristianos coincidieron en su objetivo de tapiar, rodear y proteger a la ciudad con una ‘barrera infranqueable’ construida de piedras, que se completa con dos torreones y un arco romano, y que hoy día ha sido reconvertida en un moderno Centro de Recepción Turística.

Carmona también cuenta con el Alcázar del rey don Pedro, fortificado desde tiempo de los romanos, y residencia favorita del rey al que debe su nombre; y la Puerta de Córdoba, cuya planta consiste en un muro recto de diez metros de altura flanqueado por dos torres militares defensivas.

Monumentos religiosos
Las iglesias, ermitas y conventos son el más representativo exponente de los siglos de religiosidad vividos en Carmona. La Iglesia de Santa María es la más importante de la ciudad, data del siglo XV, es de estilo gótico, y fue construida sobre la antigua Mezquita Mayor, de la que aún conserva su Patio de los Naranjos, en una de cuyas columnas se aprecia un calendario visigótico del siglo VI.

Del templo destaca su retablo mayor, una obra del plateresco andaluz y proyectado por Juan Bautista Vázquez el Viejo. Respecto a la imaginería, cabe citar la imagen de la Virgen de Gracia, patrona de Carmona, que es una escultura medieval de finales del siglo XIII; y el Cristo de los Desamparados, también de la misma fecha. Santa María también alberga pinturas como el retablo de San Bartolomé, y el Apostolado, de Zurbarán. Otras iglesias representativas son las de San Blas y San Felipe, ambas de estilo mudéjar; y la iglesia de San Pedro, cuya torre es parecida a La Giralda de Sevilla.

Debido a la tradición que la acompaña, la ermita de San Antón es la más popular de Carmona. Cuenta la leyenda que esta ermita se asienta en el lugar que ocupó el campamento del Rey San Fernando cuando conquistó la ciudad a los árabes. Por su parte, la ermita de Nuestra Señora de Gracia se llama así por albergar la imagen de la patrona hasta su traslado a Santa María.

Además, Carmona posee un amplio repertorio de conventos: el de la Concepción, San Sebastián, Madre de Dios, de la Santísima Trinidad, Santa Clara y el convento de San José.

Otras joyas arquitectónicas
La arquitectura civil también es representativa de la historia local de Carmona. Cabe mencionar un gran número de casas-palacio, muchas de las cuales aún se conservan en perfecto estado. Es el caso del palacio de Marqués de las Torres, rehabilitado y convertido en el actual Museo y Centro de Interpretación de la Ciudad.
El Palacio de los Domínguez, que es la sede de la Biblioteca y del Archivo Municipal de Carmona, destaca por la decoración geométrica de su fachada a base de circunferencias encadenadas; y la casa de los Lasso, cuya fachada luce el escudo de armas de sus primeros propietarios, ha sido habilitada como hotel. Otras de estas edificaciones son el Palacio de los Aguilar, el de los Rueda y el del General Freire.

Un paseo por la ciudad también permite contemplar la Alameda de Alfonso XIII; el Teatro Cerezo, del año 34, que es obra del arquitecto Julián de Otamendi, y que fue costeado por Bernardo Cerezo, con el dinero de un premio de lotería; la Plaza de San Fernando, flanqueada por diferentes edificios que datan de los siglos XVI y XVIII y presidida en el centro por una farola de hierro forjado, con base de mármol, que procede de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929; y el mercado de abastos, de estilo neoclásico.